¡BIENVENIDO/A AL PROFESORADO!
Para estudiar la Carrera del Profesorado se
necesita de la Física; los conocimientos físicos te servirán de vía de
comunicación interdisciplinaria, y nunca sobran, además, los estudios
elementales de ninguna de las ciencias.
Vida Académica
Si pasás por el Profesorado como por un túnel,
probablemente no le tomarás cariño, y no adquirirás la llamada “mentalidad
académica”.
En la presencialidad, esforzate por hallar los
medios de sentirse cómodo en el ambiente terciaro: cómo llegar con suficiente
tiempo, recorrer los espacios, saber dónde están las oficinas de información y
sus horarios, leer las carteleras y anuncios.
En la virtualidad, pese a las inevitables
dificultades técnicas, ir ganando capacidades y adaptabilidad tanto para
recibir contenidos como también para disponerlos en la futura tarea docente.
Además es lo que puede distinguir a las disciplinas técnicas y sistemas
educativos.
La formación que brinda el Profesorado no se
limita a proporcionar el manejo básico de una disciplina, sino que va mucho más
allá. Conferencias, visitas a otras Instituciones, reuniones, exposiciones y
actividades recreativas también constituyen la Formación Docente.
Estudiá con seriedad y empeño varias horas netas
diarias. Y por épocas muchas más. No alcanza con el simple asistir y estudiar
un poco antes de los exámenes; ahora el estudio pasa a ser una parte de las más
importantes de tu vida.
Participá de otras actividades, académicas o
familiares, culturales, laborales, etc. Muchas veces el tener un empleo para
subsistir, lejos de ser una dificultad, contribuye a la capacitación general
del Docente como Profesional.
Y que la futura actividad profesional no se
constituya en una mera fuente de ingresos. Ser de los buenos exige competencia,
seriedad, la voluntad de ser útil y otras virtudes.
Aprovechar el tiempo y el esfuerzo.
Si estás leyendo algo y te trabás en un punto, no
te quedés ahí, seguí leyendo. Ya lo entenderás después. En ocasiones es mejor
leer rápidamente dos veces, que lentamente una sola vez. No pretendas tener
todo claro con la primera lectura.
No hay que temer en dedicar demasiado tiempo a un
mismo problema. No importa si falta resolver alguno, porque siempre habrá
problemas sin resolver: más vale la profundidad que la cantidad.
No existe “el horario” ideal de estudio:
cada uno debe averiguar en qué momentos estás más lúcido, y te rinde mejor el
tiempo. Si aún no lo sabés, aprendé a detectar cuando te estás durmiendo:
en condiciones de semivigilia, fácilmente se puede perder un par de horas,
“estar” frente al texto y no aprender nada. Hay técnicas muy variadas para
elevar el rendimiento en esas horas: Mejorar la iluminación; resolver
problemas; no apoyarse en el respaldo; estudiar con otra persona; anotar mucho
en un papel (comentarios, esquemas, etc.). Cuando leas algo, subrayá, poné
signos, anotá en el margen o en otra hoja tus comentarios, dudas, desacuerdos,
así no te dormirás y te permitirá consultar después. La clave es tu esfuerzo
continuado.
Si ves que no avanzás, cambiá de actividad
durante un tiempo. En el estudio no se “ficha” horario: todo se mide por los
resultados.
El estudio
Los resultados que obtengas dependen
principalmente del tiempo que destines a trabajar solo o en pequeños grupos,
estudiando y resolviendo problemas. La calidad de los Profesores no será
suficiente, si no te empeñás seriamente en aprender.
No es obligación comprar libros, pero sí se debe
tener el material impreso o digital de las asignaturas; además consultá la
bibliografía sugerida, más los libros que tengas.
Es probable que sientas al principio ciertas
dificultades, que te cueste entender los temas, pero esto es normal que suceda
cuando alguien se encuentra con lo que no le es familiar. Solamente hay que
desarrollar nuevos hábitos de estudio: jerarquizar los temas, estimando su
mayor o menor dificultad e importancia. Resolvé los problemas en cualquier
orden, usá lápiz o tinta de cualquier color, tachá o borrá, con tal de que el
trabajo sea claro para vos y para quien desee leerlo.
El modo de expresarse suele ser el reflejo del
modo de pensar. Y viceversa, la práctica habitual de la claridad y el rigor en
el decir ayudan a ordenar el pensamiento. En las clases pedí ayuda al docente,
mostrándole cuál fue el intento de resolución de un problema, en vez de que te
diga cómo se resuelve. No sólo alcanza con anotar lo que el docente escribió en
el pizarrón, sino además anotar las observaciones debatidas, dudas, preguntas.
Para preparar los exámenes, comenzá por lo que ya sabés, juntate con gente que ya
estudió después de haber estudiado vos, así se intercambian consultas o
dudas.
Esperamos de vos lo mismo que esperarías de tus
alumnos: que estudies, que estés interesado, que trabajes, que vayas más allá
de las enseñanzas recibidas, y que obtengas excelentes resultados
Todos estos consejos y sugerencias son opcionales
al fin; en definitiva hay que usar un criterio propio, en favor de alcanzar el
logro en la Carrera del Profesorado. ¡Éxitos!
Instituto Superior de Formación Docente N° 36
-José C. Paz, Buenos Aires
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